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Miércoles, 22 Mayo 2019 09:16

La Unidad 741 de CIBERER de Málaga trabaja en cuatro líneas de investigación diferentes en el ámbito de las EERR

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En la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga se encuentra la Unidad 741 del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER), uno de los 57 grupos de investigación que se dedica al estudio de las enfermedades raras.

Con Miguel Ángel Medina al frente, esta unidad está compuesta por siete investigadores a los que se suman los equipos de trabajo hasta alcanzar 20 personas. Su andadura comenzó hace 11 años y que se centra en estos momentos en cuatro líneas de trabajo, todas ellas aplicables entre sí mismas.

La más potente, la que recibe más respaldo por parte de CIBERER en cuanto a financiación es la relativa a bioinformática predictiva. Se buscan modelos predictivos para afinar con el diagnóstico y dar con posibles fármacos a través de la secuenciación de genomas y fenotipos anotados por los médicos sobre el paciente. Se trata de una forma más rápida y segura para dar con un diagnóstico a través de uno de estos dos parámetros -secuenciación de genomas y fenotipos- y que abre la puerta a dar con posibles fármacos. La investigación, liderada por Juan Antonio García, está centrada ahora en la aplicación de estos modelos predictivos en seis enfermedades raras concretas y cuenta con el respaldo económico de la Fundación Ramón Areces.

Otra de las líneas que trabaja esta unidad desde sus inicios está relacionada con la angiogénesis, la creación de nuevos vasos sanguíneos a partir de otros preexistentes que se ha demostrado que, en caso de no ser local y controlada -una herida o la menstruación- es patológica. En concreto, Medina asegura que más de un centenar de enfermedades raras son dependientes de este proceso. La labor de la Unidad 741 se centra en descubrir compuestos de origen natural y de la farmacopea natural que sean potentes inhibidores de la angiogénesis y demostrarlos. Hasta el momento cuentan con siete patentes internacionales, gracias a la estrecha colaboración que han desarrollado con Biomar, un centro dedicado a la microbiología, fermentación y química de productos naturales y que le ha surtido de compuestos de origen marino desde sus inicios.

La tercera línea de investigación está relacionada con el metabolismo tumoral en poliaminas e instaminas, compuesto químico de más de un grupo de aminas y aminas biogénicas, respectivamente. Medina incide en que varias docenas de enfermedades raras dependen de la desregulación del metabolismo de las poliaminas e instaminas. Y es que el pH en sangre se mueve en unos niveles muy concretos, y unas décimas de variación ya indican que algo no va bien. “Por ejemplo, en los tumores está presente esta desregulación y hay niveles elevados de poliaminas”, sentencia. Es una línea de trabajo que el equipo llevó a cabo durante unos años y ha retomado recientemente para conocer un poco más el comportamiento de estas moléculas.

En cuanto a la cuarta y última línea, Medina indica que se trata de analizar secuencias génicas y su ensamblaje. Para ello hay que entender que un solo genoma humano está compuesto por 3.000 millones de letras y la primera secuenciación se hizo en 2001, un hito científico que llevaba detrás 15 años de estudio y millones de dólares.

Fuente: La Opinión de Málaga

Visto 96 veces Modificado por última vez en Viernes, 03 Mayo 2019 09:21