Noticias

Lunes, 27 Junio 2016 00:08

560 fármacos para enfermedades raras en desarrollo

Valora este artículo
(0 votos)

Europa registró el año pasado un récord de 18 indicaciones terapéuticas autorizadas con designación de medicamento huérfano, una más que el año anterior, de las que finalmente sólo nueve se han aprobado de momento en España.

Desde el año 2000, la Agencia Europea del Medicamento ha dado el visto bueno a 128 indicaciones para tratar enfermedades raras, dentro de un proceso de autorizaciones que se ha acelerado en los últimos años debido a sistemas de aprobación condicionada o especial. Cabe recordar que en 2011 solo se aprobaron cuatro nuevas terapias en Europa y que desde entonces se ha incrementado el ritmo hasta las 18 registradas en 2015.

La Unión Europea está aún así lejos de los 230 nuevos medicamentos huérfanos aprobados en la última década por la FDA norteamericana. De hecho, cerca de la mitad de las nuevas terapias autorizadas el año pasado fueron para enfermedades raras en Estados Unidos, gracias a la política de incentivos fiscales de hasta el 50% de los costes de I+D que ha potenciado la investigación en esta área. Cáncer, distintos trastornos genéticos, enfermedades autoinmunes, neurológicas o infecciosas son las principales dianas de una investigación que, poco a poco, está aportando soluciones terapéuticas donde antes no existía ninguna opción de tratamiento.

Las compañías farmacéuticas tienen en proceso de desarrollo 566 medicamentos para pacientes con enfermedades raras, según datos de la patronal estadounidense de laboratorios innovadores (PhRMA). Entre estos tratamientos se incluyen 151 en tumores considerados raros y 82 en leucemias, lo que representa un 40% del total. Otras 148 terapias se encuentran en desarrollo para trastornos genéticos, incluidas la fibrosis cística o la atrofia espinal muscular. En trastornos neurológicos, como esclerosis lateral amiotrófica, hay 38 fármacos, 31 en enfermedades infecciosas, 25 para enfermedades autoinmunes, incluyendo esclerosis sistémica y artritis juvenil.

Fuente: El Economista

Visto 1304 veces